Hay veces, en las que conocemos a alguien.. Una persona con la que te llevas bien, ríes y empiezas a hablar todos los días. Y cuando digo todos es todos, porque.. hablando con él o ella estás agusto, te sientes bien. Entonces, es cuando te acostumbras a esa persona.. Cuando sientes que forma parte de tu vida, de tu día a día. Y si un día no hablais, se extraña, te sientes un poco menos llena por dentro, más vacía. Porque ese día te ha faltado algo esencial. Y conforme pasan los días la importancia de esta persona en tu vida aumenta, hasta que llega a ser incluso tu mejor amigo. ¿Sabéis que es tener a esta persona tan importante y esencial lejos? Yo sí, y duele, muchísimo. El no poder intercambiar miradas cómplices, el no poder secarle las lágrimas, el no poder cogerle los cachetes y hacerle sonreír si este tiene un mal día y ni siquiera tiene fuerzas para hacerlo, el no poderle agradecer todo lo que hace por ti con un abrazo o un beso, el no poderle decir "mañana nos vemos".. Porque no, mañana no lo vas a ver, no está.. no está cerca, no puedes ir y venir de su casa en 5 minutos, ni en 10, ni en 20.. ¿Pero sabes qué? Que algún día llegará ese momento, en el que le abrace y no le quiera ni soltar.. Y de momento me quedo con algo muy importante, y es el saber que a pesar de la distancia, de estar lejos.. Está ahí para apollarme, para hacerme reír en todo momento, animarme, aconsejarme, para demostrarme que merece la pena arriesgar.. Y es por personas así por las que te entran ganas de seguir adelante. Y le doy las gracias, por ser como es, porque sé que a pesar de todo siempre va a estar ahí. Recuerda: Amigo estés donde estés, que si te falta el aliento yo te lo daré. Si te sientes solo, háblame que te estaré escuchando.. Aunque no te pueda ver. Ti voglio bene.

No hay comentarios:
Publicar un comentario